Servicios de Cirugía menor

Carúncula uretral

Las carúnculas uretrales son lesiones benignas que se originan en el borde del meato uretral, tienen una forma polipoidea redondeada, de color rojizo, con un tamaño que no suele ser mayor de un centímetro. Estas se encuentran más comúnmente en las mujeres, especialmente en su etapa posmenopáusica. Por su forma y ubicación, se pueden confundir con otras entidades como divertículos uretrales, prolapso uretral, tumores de la uretra, y abscesos de las glándulas periuretrales.

La mayoría de las carúnculas uretrales son asintomáticas, siendo un hallazgo casual en un examen rutinario, sin embargo, algunas pueden ser dolorosas o asociadas a dolor miccional, algunas veces se presentan con sangrado detectado en la ropa interior.

El tratamiento inicial es conservador: baños de asiento calientes, cremas de estrógenos tópicos y fármacos antiinflamatorios tópicos.

La intervención quirúrgica debe reservarse para los pacientes con lesiones sintomáticas de mayor tamaño, para aquellos en los que el tratamiento conservador no logra obtener una respuesta y para aquellos con diagnósticos inciertos. La cirugía es un procedimiento sencillo, ambulatorio, que se realiza con anestesia local. Consiste en extirpar la lesión, y coagular el área resecada con electro bisturí.

El post operatorio es sencillo y no requiere mayores cuidados.

Hidrocele

Un hidrocele es una acumulación benigna de líquido en el escroto, o a lo largo del cordón espermático. La formación del hidrocele requiere un desequilibrio entre la producción de líquido del escroto y su absorción.

Los hidroceles se pueden dividir en aquellos que presentan una comunicación persistente entre el escroto y la cavidad abdominal, conocidos como hidroceles comunicantes, y los hidroceles no comunicantes, que se desarrollan por un aumento en la producción de liquido, o una alteración en la absorción.

Los hidroceles comunicantes son mas comunes en niños. Se produce por una falta del cierre del cordón espermático, permitiendo el paso en ambos sentidos del líquido seroso producido normalmente en el abdomen. Se observa un aumento variable del volumen del escroto, con cambios durante el día y la noche, pudiendo aumentar con maniobras que eleven la presión abdominal como cambios de posturas o el ejercicio, pudiendo disminuir el contenido líquido al comprimir externamente el escroto.

El hidrocele no comunicante, es el más frecuentemente visto en adultos. La mayoría de las veces se presenta sin una causa aparente, aunque se puede relacionar a procesos víricos, secundarios a traumatismo testicular, infecciones testiculares bacterianas, o posteriormente a cirugías como la varicocelectomía.
En el hidrocele no comunicante se aprecia un aumento de volumen del escroto, pudiendo ser solo de un lado o de ambos, este aumento de volumen progresa lentamente en el tiempo, llegando a adquirir grandes dimensiones, favorecido por el hecho de que es indoloro, solo presentando molestias por su gran tamaño. Durante la exploración además del tamaño, el urólogo ilumina el escroto con una linterna, produciéndose una iluminación del contenido comprobando así que se trata de líquido y no una masa sólida. En caso de dudas diagnosticas, se debe realizar una ecografía escrotal y testicular antes de planificar una cirugía.

Al ser una entidad benigna la necesidad de tratamiento esta dada por las molestias que puede presentar el paciente con el aumento progresivo del tamaño.
La cirugía se realiza con anestesia general o locoregional (raquídea). El procedimiento quirúrgico consiste en una incisión de unos 3-4 cm en el escroto, se vacía la cavidad del líquido acumulado, y posteriormente se evierte la túnica vaginal, la capa interna del escroto mas próxima al testículo, para evitar la recidiva del hidrocele.

La recuperación post operatoria es generalmente de un día hospitalizado, posteriormente requiere reposo relativo en el domicilio, pudiendo reiniciar paulatinamente actividades normales, con un control por el urólogo a las 2-3 semanas.

Orquiectomía

La orquiectomía consiste en la extirpación quirúrgica de uno o ambos testículos, y es un tratamiento común para el cáncer testicular. También se puede realizar para tratar otras condiciones como un testículo necróticos por torsión testicular, testículos severamente infectados o purulentos por una orquitis que no responde a antibióticos, roturas traumáticas del testículo u extirpación de un testículo congénitamente atrófico que no descendió correctamente del abdomen al escroto (criptorquidea), el cual se puede encontrar desde el abdomen hasta el escroto, siendo esto es potencialmente maligno en adultos.

Cuando esta cirugía se realiza por un cáncer testicular, se denomina orquiectomía inguinal radical. Radical por que no solamente se extirpa el testículo sino que también el cordón espermático, e inguinal porque la vía de entrada para esta cirugía es el canal inguinal, al igual que una hernia, evitando así abrir directamente el escroto y reduciendo la posibilidad de diseminación del tumor.

El procedimiento se realiza con anestesia general o locoregional (raquídea). Se realiza una incisión a nivel inguinal, hasta llegar al conducto inguinal sitio por el cual pasa el cordón espermático en su descenso del abdoemn al escroto. El testículo es empujado hacia afuera desde el escroto a través de la incisión y se secciona todo a la estructura incluyendo el cordón. En este momento dependiendo de la decisión del paciente se puede o no colocar una prótesis testicular que cumple una función exclusivamente estética.

La cirugía generalmente se termina en menos de una hora. Cuando la orquiectomía se realiza por motivos no tumorales, se puede realizar la incisión directamente por el escroto, ya que no es necesario resecar también el cordón espermático. El paciente permanece un día hospitalizado, siendo dado de alta con suturas o grapas, que se retirarán a los 10 días de la cirugía. A las dos semanas será visto por su urólogo, donde de evaluará un tratamiento posterior, dependiendo de los resultados de la anatomía patológica.

Orquidopexia

La orquidopexia u orquipexia es un procedimiento en el que el urólogo fija un testículo no descendido dentro del escroto, generalmente con suturas absorbibles.

Se realiza con más frecuencia en los niños pequeños para corregir una criptorquidia, es decir testículos que no han descendidos completamente, pudiendo encontrarse en el abdomen o en el canal inguinal a medio camino hacia el escroto. En adultos, la orquidopexia se realiza como un paso dentro la cirugía por torsión testicular.

La técnica quirúrgica dependerá del motivo de la orquidopexia. Si un testículo de un niño pequeño se encuentra aun en el abdomen, requerirá una cirugía abdominal previamente para permitir su movilización. Si el testículo no descendido se encuentra en el canal inguinal, será esta la vía por donde se realizará la incisión, y se descenderá el testículo al escroto para su fijación.

Cuando la orquidopexia se realiza debido a una torsión testicular, se accede directamente por una incisión en el escroto que permite exponer el testículo, detorsionarlo manualmente, y una vez comprobado de que el testículo es viable, se procede a fijarlo con uno o dos puntos a la cara interna del escroto. Cabe destacar que cuando se produce una torsión, además de fijar el testículo torsionado, se realizará en el mismo acto, una incisión en el escroto contralateral para fijar el testículo no afectado, debido a la alta posibilidad de que este se pueda torsionar en otro momento.

Parafimosis

La parafimosis es una emergencia urológica en la que el prepucio retraído, no puede ser devuelto a su posición anatómica normal. Si no es resuelto a tiempo, además del dolor e inflamación, que puede resultar en gangrena y la amputación del glande del pene.

La parafimosis solo se presenta en hombres que no han sido circuncidados, siendo mas frecuente en los que ya existe una estrechez del prepucio (fimosis), es mas común en ancianos, hospitalizados, en residencias, o portadores de sonda vesical, en los cuales ya sea por descuido tras el aseo o de forma espontanea, el prepucio no es devuelto a su posición, no siendo advertido por el paciente generalmente dependiente de cuidados, lo que condiciona una inflamación del glande, dificultando cada vez mas la vuelta su lugar del prepucio.

El primer paso en el tratamiento de la parafimosis es el control del intenso dolor que acompaña esta situación. Al mismo tiempo se comprimirá manualmente el glande y prepucio intentando disminuir el volumen inflamatorio, a continuación se intentará la reducción del prepucio, es decir la recolocación en su lugar normal. Habitualmente se consigue, cediendo progresivamente el dolor y la inflamación.

Si este procedimiento no es suficiente, el urólogo en quirófano con anestesia local, realizará un corte del prepucio por su cara superior o dorsal, abriéndolo a lo largo y relajando así la presión, dejándose en este caso el prepucio con los bordes abiertos suturados. Dependiendo de la situación basal del paciente por ejemplo ancianos en residencias, muy dependientes o encamados, esta apertura del prepucio, podría ser el tratamiento definitivo, de lo contrario se programaría en los días siguientes una circuncisión del prepucio en quirófano.

Biopsia transrectal de próstata con sedación

Tanto por un valor alto de PSA en sangre, detectado de forma rutinaria, como por un tacto rectal realizado por un médico en el cual se palpe un nódulo sospechoso de cáncer prostático, el urólogo le puede sugerir la realización de una biopsia de próstata.

El uso de la ecografía, y tomografías (TAC), son solo útiles para visualizar la próstata al realizar la biopsia, y para evaluar la extensión del tumor en pacientes en los que se ha confirmado el tumor por biopsia, no siendo útiles para el diagnostico inicial, reafirmando que tanto el PSA, el tacto rectal y la biopsia son herramientas fundamentales e irremplazables hasta la fecha en el diagnostico del cáncer de próstata.

Una biopsia es un procedimiento en el cual se extrae una muestra de tejido del cuerpo y luego se examina por un anátomo patólogo. Una biopsia con aguja gruesa es el principal método utilizado para diagnosticar el cáncer de próstata. Mediante el uso de la ecografía transrectal para (ver) la glándula prostática, el urólogo inserta rápidamente una aguja delgada y hueca a través de la pared del recto hasta la próstata. Cuando la aguja se saca trae consigo un cilindro de 1-2 cms de longitud de tejido de la próstata. Esto se repite hasta alcanzar la cantidad de muestras que se requieran, pudiendo ser entre 10 y 21, dependiendo de factores como el tamaño, o si se han realizado biopsias previamente.

En nuestro servicio, la biopsia se realiza en quirófano con sedación anestésica, por lo que el paciente previamente deberá ser evaluado por el anestesista, donde se verá el riesgo personal de sangrado y ajuste de medicación anticoagulante, antiagregantes etc, consiguiendo un procedimiento mas seguro y sin dolor. Los días previos a la biopsia el paciente comenzará a utilizar antibióticos orales en su casa, además de enemas evacuantes la mañana del procedimiento, para disminuir así el riesgo de infección.

El procedimiento en si una, vez anestesiado es de solo unos 10 minutos, donde se extraerán un total de 20 muestras de biopsia (10 por cada lado de la próstata), tras los cuales se mantendrá un periodo corto de tiempo en recuperación, hasta comprobar que no sangre y que hayan pasado los efectos de la anestesia, tras lo cual el paciente es dado de alta a su domicilio.

Durante unos días después del procedimiento, el paciente puede sentir algo de dolor en la zona y probablemente algo de sangrado en la orina, o las deposiciones, que en general pueden duran unas 48 horas, así como sangre en el semen o semen de color óxido, que pueden durar varias semanas después de la biopsia, en función de la frecuencia con la eyaculación.

El paciente acudirá a las dos semanas a la consulta, donde se evaluaran los resultados, dependiendo de ello se optara por una de 3 opciones:

  • Se seguirá con controles rutinarios de tacto rectal y PSA si la biopsia fue negativa.
  • Se requerirá una nueva biopsia si la biopsia fue negativa pero hay elementos sospechosos.
  • Se diagnosticará un cáncer de próstata, con lo cual se discutirá con el urólogo el tratamiento adecuado.
Torsión del cordón espermático

El conducto espermático es la estructura que comunica el testículo con el resto de las estructuras, este incluye entre otras el conducto espermático que trasporta los espermatozoides, así como las arterias y venas del testículo.

La torsión testicular es la torsión del cordón espermático con lo que se produce un estrangulamiento de la arteria, produciendo la pérdida del suministro de sangre al testículo. La torsión testicular es una urgencia urológica. El diagnóstico y tratamiento precoz son vitales para salvar el testículo y la preservación de la fertilidad.

En niños recién nacidos se produce lo que se conoce como torsión extravaginal que se debe a una falta de desarrollo en la fijación de las estructuras del escroto. En adultos, normalmente el testículo ya esta fijo a la pared interna del escroto, impidiendo el movimiento excesivo y rotación de este, sin embargo hasta en un 17% de los hombres esta fijación no esta presente, permitiendo que el testículo gire sobre su propio eje permitiendo entonces la torsión intravaginal.

Se presenta más frecuentemente en hombres jóvenes normalmente antes de los 30 años, pero puede ser visto a cualquier edad. La torsión suele ser espontanea, pero puede verse  favorecida por golpes testiculares, ejercicio y actividad física e inclusive relaciones sexuales. el paciente presenta un dolor escrotal de gran intensidad, generalmente de rápida instalación, casi un tercio de los paciente presentan en algún momento nauseas y vómitos.

Una vez en urgencias se comprueba un testículo muy dolorosos con signos sugerentes de que se ha torsionado, cuando el diagnostico en evidente no se requieren mayores estudios para su comprobación estando indicada la cirugía urgente. Si existen dudas de si se trata de una torsión o una infección dependiendo de los síntomas del paciente, se realizará una ecografía testicular, ante la mínima duda siempre estará indicada la cirugía.

Ya en quirófano y con anestesia general, el urólogo realizará una incisión sobre el lado del escroto afectado, hasta llegar al testículo y poder girar el cordón hasta detorsionarlo. Luego se observa si el testículo se encuentra aun vital, y si es capaz de recobrarse una vez vuelve a él la circulación sanguínea, si es así se fija el testículo a la pared interna para evitar futuras torsiones, se realizará la fijación del otro testículo de forma preventiva, ya que se ha visto que esta falta de fijación es bilateral hasta en un 40% de los casos.

La recuperación es normalmente 1 día hospitalizado, tras lo cual permanecerá en reposo relativo en su domicilio con analgesia oral, y un control postoperatorio a las 2-3 semanas con el urólogo.