Servicios de Cirugía mayor y laparoscópica

Prostatectomía simple abierta o adenomectomía retropúbica (Millin)

Actualmente su indicación radica la mayor en la imposibilidad de efectuar un tratamiento endoscópico (Resección Transuretral) eficaz por el tamaño del adenoma prostático, la presencia de litiasis vesical o la imposibilidad para colocar al paciente en posición de litotomía endoscópica (piernas abiertas).

Este abordaje abierto conlleva la apertura de la piel, aponeurosis y planos musculares con la posibilidad de infección, hernias incisionales y mayor dolor. Se extirpa el adenoma prostático a través su cápsula o pared anterior y el tiempo de hospitalización ronda sobre los cinco días en el que el paciente permanece con sonda vesical.

Los resultados a mediano y largo plazo, desde el punto de vista de la mejoría clínica, son buenos.

Cistectomía radical abierta

La cistectomía radical es la técnica de elección para el tratamiento del tumor infiltrante de vejiga urinaria. Consiste en la extirpación de la vejiga urinaria, próstata y ganglios cercanos a dicha zona.

Posteriormente, se usa un fragmento de intestino delgado (íleon) para conectar los uréteres, y bien exteriorizarlo a la piel del abdómen, con lo cual se necesita bolsa externa de orina de forma permanente (Bricker), o bien, construir una nueva vejiga (neovejiga ileal) y conectarlo a la uretra (con lo cual no necesitaría bolsa externa y el paciente orina por el conducto urinario normal).

La cirugía se puede realizar con cirugía abierta tradicional o bien con cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia y robótica).

Correción de Cístocele más incontinencia urinaria

El cistocele es la protrusión de la vejiga urinaria sobre la pared anterior de la vagina, que se produce como consecuencia de la debilidad de los tejidos que sostienen la vejiga en su posición anantómica. Es relativamente frecuente en pacientes mujeres mayores de 40 años, con sobrepeso u obesidad, enfermedad pulmonar crónica, estreñimiento crónico y/o antecedentes de partos vaginales.

La sintomatología es muy variada e incluye desde la sensación de cuerpo extraño hasta sintomatología urinaria irritativa baja dada por urgencia miccional, incontinencia urinaria de esfuerzo y problemas de vaciamiento vesical.

La corrección del cistocele se realiza por vía vaginal y consiste en reforzar músculos y ligamentos para recolocar en su sitio anatómico original a la vejiga prolapsada. Si se asocia con incontinencia urinaria de esfuerzo o se sospecha que posterior a la corrección del cistocele, se generará una incontinencia secundaria; se recomienda el implante de una cinta vaginal sintética libre de tensión que ayuda a cerrar la uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga al exterior) a través de una incisión vaginal y dos incisiones abdominales bajas que permiten ajustar su tensión y rigidez para asegurar un buen soporte y suspensión uretral.
Actualmente existen mallas que permiten en el mismo acto quirúrgico, reparar el prolapso anterior (cistocele) y la incontinencia urinaria de esfuerzo.

Crioterapia renal

La crioterapia renal es una técnica mínimamente invasiva que constituye una alternativa en pacientes añosos con tumores renales pequeños y comorbilidad asociada, que no son candidatos a cirugía renal parcial laparoscópica o robótica y en pacientes monorrenos o trasplantados.

Utiliza técnicas de congelación para inducir muerte celular tumoral y clásicamente se usa el abordaje transperitoneal o retroperitoneal colocándose las agujas bajo visualización directa, previa biopsia de la lesión, si no se ha realizado previamente. Generalmente, se realizan 2 ciclos de congelación (20ºC a -40ºC) cubriendo el tumor con una bola de hielo y posteriormente 2 ciclos de descongelación.

Es un procedimiento seguro y eficaz cuyas ventajas son el alta hospitalaria precoz (normalmente a las 24 horas postoperatorias), la rápida recuperación del paciente y la posibilidad de repetir el procedimiento en caso de reaparecer la lesión (recidiva) o si el primer tratamiento no ha sido exitoso.

Diverticulectomía

Los divertículos vesicales aparecen en hombres de 50 a 70 años, a menudo son asintomáticos y suelen detectarse durante estudios por síntomas del tracto urinario.
El divertículo es una hernia de la mucosa vesical a través de la capa muscular de la vejiga, comunicada por un orificio con el interior como resultado de una obstrucción infravesical que puede ser de distintos orígenes (cuello, próstata o uretra). Siempre debe resolverse dicha obstrucción simultáneamente.

El abordaje abierto sigue siendo un método fiable y eficaz para mejorar el vaciado vesical. Sin embargo, el abordaje laparoscópico y robótico presenta una recuperación más rápida y menor dolor postoperatorio con la misma seguridad y resultados similares a medio plazo. El abordaje robótico permite la visualización 3D, la posibilidad de observar el divertículo desde todos los ángulos, la magnificación de la cámara y los 7 grados de libertad de los instrumentos que permiten trabajar en un espacio pequeño como la pelvis facilitando sobretodo la sutura vesical. Estas ventajas se manifiestan en la disminución de los tiempos operatorios.

Correción de la fístula vesico-rectal y vesico-vaginal laparoscópica

La fístula vesico-vaginal se produce frecuentemente posterior a histerectomías y la fístula vesico-rectal posterior a prostatectomía radical. Su sintomatología es neumaturia (aire en la orina), fecaluria (materia fecal en la orina) y drenaje urinario por el recto. Su ubicación es detectada por el examen rectal y generalmente se puede identificar en cistoscopia o con estudio con contraste en vejiga y recto.

Es una complicación cuyo tratamiento es dificultoso desde el punto de vista técnico y requiere experiencia.

Cuando la fístula es muy alta o existe la imposibilidad de utilizar la vagina como vía de reparación, la técnica laparoscópica es una excelente opción pues permite operar en pequeños espacios con una excelente visualización, disección y evaluación de los tejidos y en lugares donde por cirugía abierta sería muy difícil abordar.

Linfadenectomía inguinal

Es un procedimiento de extirpación de los ganglios linfáticos inguinales que usualmente está indicado en pacientes diagnosticados de cáncer de pene o vulva avanzados con adenopatías palpables y/o sospecha de metástasis linfáticas. Tiene un papel muy importante siendo curativa hasta en un 75% de los casos.

En el postoperatorio se deja un drenaje que se retira entre los 5 y 7 días postoperatorios y vendaje elástico de la extremidad del lado de la linfadenectomía para evitar acúmulo de linfa e inflamaciones (linfedema).

Penectomía parcial y total

Consiste en la extirpación parcial o total del pene enfermo.

En el caso de la penectomía total, se requiere el abocamiento de la uretra al periné y en la parcial en el muñón de pene restante. Puede acompañarse de linfadenectomía.

Reimplantación ureterovesical

El reimplante ureteral es un procedimiento que se realiza a menudo por servicios de urología como de cirugía pediátrica. En la población adulta, se indica principalmente por enfermedad o trauma (cirugía ginecológica) que involucre el tercio inferior del uréter con la consecuente obstrucción y fístula. En niños es comúnmente indicado para el tratamiento del reflujo vesico-ureteral.

Varias técnicas se han descrito siempre teniendo en cuenta el objetivo de realizar una técnica antirreflujo libre de tensión. Para evitar las complicaciones, se recomienda la colocación de un catéter ureteral doble J, ya que evita la tensión y disminuye la posibilidad de estrechez (estenosis) de las anastomosis y acodamiento del uréter.

Cirugía del Ureterocele

Un ureterocele es un defecto congénito que se caracteriza por una inflamación en el fondo de uno de los conductos (uréteres) que trasportan la orina desde el riñón hasta la vejiga, pudiendo obstruir su flujo.

Con frecuencia se administran antibióticos para prevenir infecciones hasta el momento de la cirugía cuyo objetivo es eliminar la obstrucción mediante una incisión en el ureterocele o extirparlo y fijar de nuevo el uréter a la vejiga. El tipo de cirugía depende de la edad, la salud general y la magnitud de la obstrucción.

La tasa de éxito con este procedimiento es del 90 al 95 por ciento.

Uretrectomía

Mediante este procedimiento se pretende extipar la uretra con tumor o con alto riesgo de desarrollar un tumor.

Normalmente se realiza en el mismo tiempo quirúrgico que una cistectomía radical por tumor vesical músculo-invasivo que la invade. Hace algunos años, se realizaba de forma profiláctica a la mayor parte de los pacientes con tumores vesicales músculo-invasivos, hoy se realiza sólo en aquellos pacientes que presentan tumores invasivos de la uretra prostática o del cuello vesical y corren un riesgo elevado de recidiva uretral.

Se realiza por abordaje abierto, habitualmente a través de una incisión perineal y peneana.

Uretroplastia

Es una intervención para tratar la estenosis (estrechez) uretral que es una como una cicatriz fibrótica al interior de la uretra y que disminuye el calibre de ésta. Su etiología puede ser congénita, secundaria a infecciones o traumatismos o como secuela de cirugía transuretral o sondajes.

Consiste en la apertura de la uretra a nivel del pene o periné, con resección del segmento que presenta la estenosis. Dependiendo de la localización y longitud se puede realizar la reconstrucción en un solo tiempo o bien puede ser preciso dejar la uretra abierta para facilitar su regeneración procediendo a la reconstrucción definitiva en un segundo tiempo. En esta reconstrucción es preciso a veces utilizar otros tejidos o materiales (mucosa bucal principalmente).
Tras la cirugía al alta deberá llevar sonda uretral durante un tiempo.

Esta cirugía consigue tasas de éxito del 90% a largo plazo con lo que debe debe ser tenida en cuenta como técnica de primera elección sobre todo en pacientes jóvenes.